Es cada vez mas dificil de creer que los cálculos han estado equivocados de manera fortuita. Con el tema del Tamiflú se ha visto claro. La OMS recomienda su uso, la gente enloquece, se tira a las farmacias a comprarlo, se crea hasta un mercado negro. El gobierno español lo retira de las boticas y lo coloca bajo protección del ejército como si aquello fuera el elixir de la vida, un cachito de cuadro de Dorian Gray. El mundo entero llena sus despensas de cajitas del tamiflú. Pasan unos meses y por fin salta la primera liebre. El 'British Medical Journal' y el canal de TV inglesa channel 4 News sacan a la luz una investigación British Medical Journal en la que se pone en duda la efectividad y la seguridad de este medicmento y se desenmascara que las publicaciones científicas en las que se ha basado la propuesta del Tamiflú como 'mano de santo' están todas pagadas por Roché, el laboratorio que lo produce. El efecto tamiflú ha tenido un cierto aire 'Reyes Magos', se esperan con toda la ilusión y luego resulta que no existen El tufillo a podrido es tremendo.
Las siguientes liebres están tambien a punto de saltar, hasta ahora no se había hecho gran mención de que dos de los nueve expertos que han aconsejado a la OMS sobre el manejo de la pandemia tiene un conflicto de intereses tamaño Big Ben, Neil Ferguson y Albert Osterhaus la OMS mantienen estrechos lazos con grandes compañías farmaceúticas. Esto ha sido un hecho público pero solo ahora hay quien empieza a atar cabos.