La libertad y el derecho a la vida de los no nacidos no se defienden con el silencio y la prudencia. Con nuestro materialismo, hemos perdido el norte, los valores, los principios, la ética, la austeridad. El cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, ha pedido a los checos que recen para que Europa no se someta al Islam intransigente y antidemocrático, al que nos aboca la Alianza de Civilizaciones. El crucifijo es todo un símbolo de fe y de esperanza para los católicos y ortodoxos. Erradicarlo de nuestra vida cotidiana es volver a las tinieblas del feudalismo esclavista. Y la nuestra es una religión para la libertad. Pero, amigos, la libertad no es un regalo: hay que conquistarla cada amanecer. Y depende de nosotros.
No me cabe la menor duda de que el PSOE arrancará los crucifijos y los símbolos católicos de nuestra vida y de nuestro corazón. Mismamente, por fastidiar. De momento, el alcalde de Logroño (naturalmente, socialista) ha editado un calendario de fiestas laborales en el que elude la del Patrón (San Mateo), se olvida de la Virgen del Pilar y conmemora el día que nació Mahoma y la fiesta de Pakistán. Un aviso.