Ni siquiera tuvieron que pasar 10 años para ver el daño. En 2006 llegaron los primeros avisos. En 2007 empezó a ser muy tarde. En 2008 el logro fue evitar caer en un abismo económico que recorrió el mundo debido a los riesgos sistémicos de la globalización financiera. EE UU fue la zona cero de la explosión de la crisis por ser la gran potencia y la sede de una gran banca y el sistema financiero. Este sector ha precisado masivas ayudas de Estado para seguir con vida y el capitalismo global se ha convertido en un curioso híbrido en el que el libre mercado ha coqueteado, y sigue haciéndolo, con la garantía (o apoyo directo si es preciso) del Estado.
En Europa, el daño llegó sacando a la luz las insuficientes costuras políticas y económicas con las que se tejió la Unión Monetaria. Lombardi, cree que Europa "no se siente segura en este nuevo orden".
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