Es la quinta vez que un galardonado con el premio no acude a la ceremonia, pero la segunda que nadie lo recoge en su lugar: el único precedente data de 1935, cuando el régimen nazi no dejó viajar al activista alemán Carl von Ossietzky.
Que nadie venga a recoger el premio refleja que éste era “necesario y apropiado”, resaltó en su discurso el presidente del Comité Nobel Noruego, Thorbjoern Jagland, quien depositó el diploma y la medalla del premio en el sillón vacío de Liu.
Jagland calificó a Liu de “símbolo de la lucha por los derechos humanos en China” y pidió su liberación porque, según él, sólo se ha limitado a ejercer la libertad de expresión.