Fue de los primeros en manifestar su apoyo a la campesina cristiana condenada a muerte el pasado 8 de noviembre por la ley de la blasfemia, para la que pidió el indulto presidencial. Asia Bibi, de 45 años, cuyo perdón han solicitado numerosas organizaciones de derechos humanos y la Iglesia, recurrió su sentencia ante el Tribunal Supremo de Lahore (la capital de Punjab), que hasta el momento no se ha pronunciado. Tasir se declaró convencido de que si el tribunal no conmutaba su pena el presidente Asif Alí Zardari, de quien era un estrecho aliado, la indultaría.
La voz del gobernador asesinado, como la de su amiga Benazir Bhutto, se alzó siempre como un azote contra los islamistas y contra la oposición que se rinde ante los talibanes. En las manifestaciones islamistas convocadas para protestar por la intención del Gobierno de enmendar la ley contra la blasfemia, se lanzaron algunas proclamas contra Tasir, convertido junto al ministro de Minorías, Shahbaz Batti, en la cara visible de los protectores de las minorías religiosas en Pakistán.