En Francia, hay una estimada, organizada y antigua comunidad de origen armenio de unas quinientas mil personas que son objeto, además de respeto por sus orígenes y las causas que obligaron a sus abuelos a emigrar a Francia, de una atención muy particular cuando llegan las elecciones. Y eso, pero no solo eso, sucede ahora: ayer la Asamblea Nacional francesa votó una ley que prescribe un año de cárcel y multa de 45.000 euros (o ambas a la vez) para la negación de que hubo un genocidio, convertida en delito. Mas...