Al ver a Robert Skinner y Tia Harding, queda claro que hay amor en el aire. Tras un año de noviazgo esta pareja cristiana está planeando su boda. Ellos tienen grandes esperanzas de un matrimonio amoroso y duradero.
“Si damos a Dios el primer lugar en todo, él guiará nuestro camino, porque los pasos del justo son ordenados por él”, comenta Skinner.
Para Tia lo más importante es comunicarse con Dios y luego con el esposo, de esta manera si se mantiene la comunicación en el matrimonio no hay que preocuparse del divorcio.
A la mayoría de parejas que se casan no se les ocurre ni la separación, ni el divorcio. Pero después de la boda, cuando viven la realidad ¿qué hace la diferencia entre las parejas dispuestas a atravesar dificultades y las que se rinden?
Veintiocho años y tres hijos más tarde, el matrimonio de Ron y Gwenn Bergold sigue fuerte. “Deben tener ese compromiso de amarse y no es una emoción, no es un sentimiento, es un compromiso durante todo el matrimonio”, asegura Ron. Mas......