Se ha convertido ya en un ídolo, en un símbolo para rescatar Italia de la vergüenza. El capitán de fragata Gregorio De Falco, napolitano de 46 años, es el hombre al que se agarra Italia para su redención, tras la humillación sufrida por el comportamiento del comandante del Costa Concordia, Francesco Schettino.
Su conversación con la orden imperiosa para que Schettino volviera a la nave, que había abandonado llena de pasajeros en el naufragio del crucero Costa Concordia, que ha causado la muerte de once personas y una veintena de desaparecidos, ha dado la vuelta al mundo. El capitán De Falco pasará a la historia por este ultimátum: «¡Vuelva a bordo, coño!». El primer diario italiano, el «Corriere della Sera», le dedica el editorial en primera página, con este titular: «Gracias, capitán». Mas...