Índice
Capítulo I
Sanaciones, Fundamentos
Amados hermanos, que la paz sea con vosotros.
Nuestro DIOS es un Dios de Sanación; este conocimiento nos es dado de manera repetitiva a lo largo de toda la Biblia, así vemos en Éxodo 15:26: “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”.
Por favor leer también Génesis 20:7, Génesis 20:17, Job 33:25, Salmos 41:3, Proverbios 4:20-23, Isaías 38:16, Isaías 53:5, Jeremías 33:6, Oseas 6:1-3.
En el Nuevo Testamento, Jesús, como Maestro nos otorga el conocimiento para que nosotros también podamos ser utilizados para sanar enfermos; a lo largo de los evangelios, él sanaba enfermos, y aun en el momento en que es detenido sana a uno de los que lo estaban apresando, Malco... Lucas 22:51.
Jesús en Mateo 10:8 nos manda: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. Nuestro amado Maestro nos enseña que ésta es una actividad que debe ser recurrente a lo largo de nuestra vida como cristianos. Ojo, hay que hacerlo gratuitamente. Reconoced que si nos envía a realizar estas actividades es por cuanto también nos da la facultad de hacerlo.
Este mandato es para todos los que nos consideramos seguidores de Cristo, no sólo para los apóstoles de su época, sino también para nuestros tiempos, tal y como indica el evangelio de Lucas 10:9, cuando envía a los Setenta y dos.
Amados hermanos, dice el Señor en Marcos 16:17-18: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; SOBRE LOS ENFERMOS PONDRÁN SUS MANOS, Y SANARÁN”.
Estas actividades pueden ser realizadas aun a distancia, es decir, aunque no podamos estar en presencia de quien va a recibir la sanación; esta enseñanza nos la transmite Jesús en Mateo 8:5-13 así como en Juan 4:46-53.
Queridos hermanos, no hay nada nuevo bajo el sol. En el Antiguo Testamento Dios también hacía sanaciones a través de Elías, conforme vemos en 1 Reyes 17:22, Eliseo en 2 Reyes 4:32-35; y en el Nuevo Testamento vemos a Pedro en Hechos 5:15-16, Pablo en Hechos 19:11-12, y recuerden a los Setenta ya mencionados; la novedad radica en que nuestro Maestro nos aclara cómo hacerlo.
Amados hermanos, Dios es el Sanador; el creyente, cuando Él así lo dispone, sirve como instrumento o canal de su obra. Esta distinción debe mantenerse a lo largo de todo este estudio.
La Escritura dice en Santiago 5:15: “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.
Hno. Ricardo.
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Capítulo II
Longevidad
Dios nos dice a través de Salomón en Proverbios 10:27: “El temor de Jehová aumentará los días; mas los años de los impíos serán acortados”.
Entendamos esta condición para tener una larga vida como muy fácil de cumplir por cualquier hombre; mas, les pregunto: ¿Somos nosotros “cualquier hombre”? Recuerden, hermanos, nuestra ventaja es la de ser, o estar en la vía de ser, auténticos seguidores de las enseñanzas de Jesús.
Entonces vamos desde el principio. En Génesis 6:3 dice Dios: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años”.
Este texto admite dos interpretaciones principales: como un plazo de 120 años antes del Diluvio, o como una referencia a la limitación de la longevidad humana. En cualquiera de las dos lecturas, la vida permanece bajo la soberanía de Dios.
Cuando hablamos de Liderazgo Cristiano, nos referimos como antecedentes a los patriarcas del Antiguo Testamento. Así tenemos: Abraham 175 años (Génesis 25:7), Isaac 180 (Génesis 35:28), Jacob 147 (Génesis 47:28) y José 110 (Génesis 50:26).
Y..., el más grande del Antiguo Testamento: “Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor”. Deuteronomio 34:7. Antes de morir, Deuteronomio 34:1 afirma que Moisés subió desde los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre de Pisga. No aparece como un anciano postrado, sino como un hombre cuyo vigor y vista fueron preservados hasta el final.
La categoría espiritual a la que tratamos de acceder para que se den estas ventajas, es decir longevidad y buena salud, aparece expresamente en la misma historia: “Moisés siervo de Jehová” (Deuteronomio 34:5) y “mi siervo Moisés” (Números 12:7).
Caleb presenta un paralelo extraordinario. Dios lo llama “mi siervo Caleb” en Números 14:24. A los 85 años declaró que conservaba fuerza para la guerra como cuando tenía 40 años (Josué 14:10-11). Estos casos no establecen que todo siervo de Dios deba vivir muchos años; muestran que Dios puede preservar de manera extraordinaria a sus siervos conforme a su propósito.
El mundo de regeneración revelado a través de Isaías 65:20 presenta una longevidad extraordinaria: “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla...”
Hermanos, nuestra tarea de Liderazgo encaminada a dirigir a nuestros hermanos a niveles adecuados de espiritualidad es sumamente valiosa. En el ámbito terreno, Dios puede conceder longevidad, salud y provisión a sus siervos conforme a su voluntad y propósito; y en el cielo, vida abundante y eterna al lado del Dios Altísimo.
Debemos estar preparados para lo que viene, nuestro mundo tal como lo conocemos no será igual pues sólo lo habitarán los sobrevivientes y descendientes de la actual guerra que estamos librando, evidentemente estos sobrevivientes y descendientes serán quienes hayan seguido las indicaciones expedidas desde lo Alto.
Hermanos, a cada uno de nosotros nos corresponde el nuevo diseño del mundo, en donde deberán cumplirse las profecías de los hermanos Isaías, Jeremías, etc. Como dice Salmo 37:29: “Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”.
Queridos hermanos, 1 Pedro 4:7-11 nos exhorta a ser sobrios, velar en oración, mantener ferviente amor, practicar la hospitalidad y administrar fielmente los dones recibidos, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo.
Hno. Ricardo.
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Capítulo III
AMOR
Para poder ser parte de una Sanación, se necesita de manera imprescindible AMOR, el indicado en Mateo 5:44-48, dice el Maestro: “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Esto significa caminar hacia la perfección espiritual según Jesús; os invito a leer detenidamente este pasaje.
Cuando alcancemos tal grado de espiritualidad que no nos afecte ningún tipo de ofensa ni agravio, Dios podrá utilizarnos para servir de canal de sanación; evidentemente será el momento en que ya no podamos considerar a nadie como enemigo, el momento en que sea el AMOR el sentimiento predominante en nuestras vidas.
Podemos fácilmente imaginar a Cristo, dando la otra mejilla o en el momento de su crucifixión, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Pero... ¿podríamos imaginarnos a nosotros mismos en esas circunstancias?
La respuesta la encontramos en Hechos 7:59-60; pues luego de Cristo hubo un hombre como nosotros que según la historia bíblica pasó por circunstancias similares a Jesús: Esteban, quien mientras era apedreado invocó al Señor y pidió que no se tomara en cuenta aquel pecado.
Queda claro que no sólo Jesús tuvo este tipo de sentimientos, por lo que es muy factible que también estén al alcance de cualquiera de nosotros.
Nuestro Padre, en su infinita sabiduría, nos otorga los elementos necesarios para poder acceder a sentimientos y circunstancias que elevan nuestra espiritualidad; entre estos elementos están la pareja, familia, parientes, amigos y demás relaciones personales. Así como enfermedades y calamidades que se convertirán, según el programa divino de salvación, en elementos claves para nuestro perfeccionamiento, aunque en determinado momento, según nuestro pensamiento antiguo, nos provoquen más disgustos que satisfacciones.
La única forma de llegar a sentir amor es experimentándolo, cuando miramos los ojos de la persona que es según designio divino nuestro complemento; cuando nos convertimos en padres y nos sentimos co-creadores con Dios; cuando llegamos por la gracia divina a ser cristianos; y, aceptando las pruebas que Dios nos impone para ser mejores, muy posiblemente sentir la traición de quienes creíamos nuestros incondicionales; pero luego, con la fortaleza que Él nos otorga, poder decir de corazón: Señor, no les tomes en cuenta esa equivocación; pues ya no nos sentimos afectados, sino que reflexionamos en las consecuencias espirituales de los actos equivocados de nuestros hermanos pequeños.
Hno. Ricardo.
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Capítulo IV
Humildad
Humildad, una de las más importantes enseñanzas de nuestro amado Maestro Jesús. A lo largo de los evangelios vemos:
Su origen, Nazaret, que era un lugar tan poco importante que Natanael llega a decir: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” Juan 1:46.
Su nacimiento, “acostado en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”. Lucas 2:7.
Su Bautizo, por parte de Juan, el cual se oponía a ser quien bautizara a Jesús, diciendo: “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” Mateo 3:14.
Sus primeros discípulos, hombres comunes sin títulos nobiliarios ni cargos políticos.
La entrada en Jerusalén, “manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga”, es decir, no sobre un carruaje o un caballo como hubiera sido lo usual entre los poderosos en esa época. Mateo 21:5.
Lavatorio de pies a sus discípulos, a lo que Pedro le dijo: “No me lavarás los pies jamás”, Juan 13:8, porque esa era una labor que no correspondía a las personas relevantes.
Su crucifixión entre dos malhechores, Marcos 15:27-28.
Nuestro amado Maestro Jesús obraba de manera humilde y cuando hablaba decía: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”, Mateo 5:3.
“El que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande”, Lucas 9:48.
Y qué nos dice el Dios Altísimo sobre la humildad: “Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio”. Job 37:24 “Jehová exalta a los humildes” (Salmo 147:6) y “Jehová es excelso, y atiende al humilde” (Salmo 138:6). Hermanos, a efectos de Sanidad, os invito a grabar en su corazón el Salmo 51:1-17. Procuremos ser igual al Maestro, el cual en Mateo 11:29 nos dice: “yo soy manso y humilde de corazón”.
Nuestro amado Maestro Jesús se despojó a sí mismo, tomó forma de siervo y “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Dios lo exaltó hasta lo sumo. Filipenses 2:6-11.
Hno. Ricardo.
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Capítulo V
Fe
Conceptuando la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, Hebreos 11:1, debemos decir que es un requisito imprescindible para ser canalizados por el Dios Altísimo a efectos de sanaciones.
Amados hermanos, confianza es tener fe en lo que somos; por favor lean 1 Reyes 18:20-39, en especial el versículo 36, en donde Elías pide con fe que Dios se manifieste.
Dice el Señor: “Tened fe en Dios”. Y añade que “todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis”. Marcos 11:22-24.
Hay que notar que la medida de fe que necesitamos para ejercer los dones del Señor en nosotros es dada por él mismo en Lucas 17:6 cuando nos dice: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza...”. Es decir que esta medida de fe es mínima y, por lo tanto, accesible para cualquier cristiano y mucho más para el siervo de Dios, LNM.
¿Podremos tener esta medida de fe?... ¿Podremos creer en Jesús? Es él quien nos dice que el que cree en él hará las obras que él hace, y aun mayores. Juan 14:12.
Y, ¿cuáles son las obras de Jesús? Entre otras cosas tenemos: control de elementos atmosféricos, Mateo 8:23-27, sanación de enfermos, Mateo 4:23-24, expulsión de demonios, Marcos 1:39, resucitación de muertos, Lucas 7:14, y finalmente su victoria total sobre la muerte, Hechos 10:39-41.
Acerca de volver de la muerte a una persona, la misma palabra de Dios nos indica que luego de Jesucristo lo hicieron también Pedro, Hechos 9:36-42, y Pablo, Hechos 20:9-12.
A propósito del control del clima, ¿será difícil? Les respondo mencionando a Elías el profeta en 1 Reyes 18:41-45 y en Santiago 5:17: Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras y oró fervientemente para que no lloviese. Entendamos: un hombre igual a nosotros.
Amados hermanos, a medida que vayamos ejercitando el primer mandamiento, es decir - Amar a Dios sobre todas las cosas -, iremos también caminando en el sendero de los hechos que en principio se podrían calificar de milagros, pero que en etapas espirituales posteriores serán hechos cotidianos y necesarios primeramente para la glorificación de Dios y en segundo lugar para beneficio de nuestros hermanos y de nosotros mismos.
Hno. Ricardo.
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Capítulo VI
Procedimiento
Una vez que ejercitemos mediante la práctica el Amor, la Humildad y la Fe, hayamos aceptado a DIOS como centro de nuestras vidas, y a JESÚS como el camino de la verdad, podremos dirigir nuestras peticiones para la salud de nuestros hermanos, para expulsión de demonios y para poder controlar condiciones climáticas adversas.
En el caso de Sanaciones, serán efectivizadas las que tengan como propósito la glorificación de Dios, tal como lo indica nuestro amado Maestro en Juan 9:3. Hemos de mantener siempre en máximo nivel nuestra propia espiritualidad, pues se nos presentarán casos como el mencionado en Mateo 17:19-21, cuya resolución se presenta en la RVR1960 en el versículo 21: “oración y ayuno”. Nota textual: algunas traducciones modernas basadas en otros manuscritos omiten o anotan este versículo.
En cuanto a control de condiciones climáticas adversas, revisemos Mateo 8:24-27, controlaremos por ejemplo inundaciones, tifones, sequías, etc. tal como lo indicado en Cristoterapia 5 Fe (ver arriba).
Al actuar en campos donde se combinan espíritu, materia, pasado, presente, futuro, vale aclarar lo que Dios nos dice acerca de las enfermedades y más calamidades que azotan a la humanidad y que se originan a causa de la desobediencia a sus leyes; por favor ver Deuteronomio 28:15-67 y 1 Corintios 11:29-30. Y que por mediación de Jesús pueden ser objeto de redención para la gloria de Dios, conforme lo indicado en Mateo 9:6-8.
Hermanos, el procedimiento para ser canales del Altísimo lo desvela nuestro amado Maestro en Juan 14:13-14: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. Esto lo repite en Juan 16:23. Nos promete también: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Juan 15:7.
En Juan 9:31, el hombre que había sido ciego declara durante su discusión con los fariseos: “Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”. Hermanos, sabemos que no somos solamente “temerosos de Dios”; por lo tanto él nos atenderá, tenemos el mejor interlocutor al Padre que es Jesús, el Hijo que aboga por nosotros. Juan 17:20.
Aun en el momento en que un hermano está a punto de desencarnar, podremos ser aquel hombre que menciona Job 33:19-30, aquel “elocuente mediador” que en concordancia con Santiago 5:20, podrá “hacer volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”.
Hermanos, aunque somos eternos espiritualmente, tenemos una sola y gran oportunidad en este ámbito terrenal para llegar a la perfección; aprovechemos para ser instruidos por el Maestro más grande de todos.... Jesucristo de Nazareth.
Hno. Ricardo.
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Capítulo VII
Fines
Amados hermanos, nuestras actividades nos convierten en los formadores de la conciencia del mundo por lo que cada progreso en nuestro conocimiento espiritual debe ser transmitido a la mayor cantidad de gente lo más rápido posible. La nueva humanidad o humanidad sobreviviente deberá ser dirigida por personas que hayan tenido la formación espiritual, moral y ética adecuada; ésta es la única forma de que la especie humana no desaparezca.
Al igual que el Bautista y que nuestro amado Maestro, nuestra prédica debe procurar el Arrepentimiento; “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2). Pero... ¿somos capaces de ver esto?, ¿alcanzamos a darnos cuenta de que nuestros hermanos están siendo eliminados sin tener oportunidad de alcanzar el conocimiento de la verdad?... y nosotros, que hemos tenido la gracia del conocimiento, ¿estamos cumpliendo con nuestro deber?, y ¿cuál es nuestro deber?... ¡Evangelizar!, llevar a los hombres el mensaje del Mesías que redime a la humanidad, esa sencilla verdad que salva el alma de los hombres.
Estamos dejando de lado lo más importante pues el hecho de acudir solidariamente a ayudar a hermanos o animales necesitados nos ayuda a nosotros en exclusiva, pero.... ¿y el espíritu de la persona ayudada?, podemos ser solidarios y eso le agradará a Dios, pero no nos hace perfectos, la solidaridad necesita también espiritualidad.
Hermanos, no nos equivoquemos, es mucho más importante el espíritu que el cuerpo, todas nuestras obras deben ser impulsadas por y para la fe en Dios.
Cada ser creado por Dios consta de espíritu, en consecuencia, también los no nacidos; resulta ilógico que nos esforcemos acudiendo a ayudar a personas a otros continentes y en nuestras ciudades permitamos que nuestros hermanos espirituales sean asesinados en masa mediante prácticas abortivas y manipulación genética.
Hermanos, mucha gente se muere corporalmente todos los días, pero si hay algo que debería preocuparnos es poder alcanzar la facultad de conducir a este espíritu a su reencuentro con Dios. Esto lo podremos hacer cuando de verdad el Amor sea parte de nuestro ser, cuando hagamos al igual que Jesús, “porque yo hago siempre lo que le agrada”. Juan 8:29.
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
El conocimiento expuesto en el libro sagrado debe ser interpretado fielmente, siempre para acrecentar nuestro conocimiento y fe en el Dios Altísimo. Las ventajas, como las estamos viendo, son inmensas; no nos dejemos debilitar por quienes pretenden ser dueños de la verdad absoluta, Dios no es patrimonio de nadie, Dios no se encuentra en la piedra sino en los corazones de los hombres que aman.
Hermanos, yo creo en ustedes, sé que sus ideales están por encima de los del mundo y a partir de hoy os invito a orar para que nuestro Maestro aumente nuestra fe y sus dones en nosotros. Que el mundo nos tenga por siervos de Cristo y administradores de los dones de Dios.
Se agradece compartir este estudio total o parcialmente, por favor citar la fuente.
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